Viernes, 29 de Junio de 2012 00:00 Publicado en: Artículos
Antes de enviar a tu hijo a algún campamento, valora su situación personal. Busca enterarte acerca de sus habilidades, su madurez, sus preferencias y necesidades. Si esta será su primera experiencia fuera de casa, y no bajo las miradas de sus padres, haga lo posible para que él disfrute y vuelva contento. El miedo de enviarle a estas actividades es normal. Las noticias de accidentes relacionadas a los campamentos son frecuentes. Es normal que los progenitores desconfíen a la hora de dejar a sus hijos en manos de extraños, lejos de casa, durante una, dos o tres semanas. Pero si eso sirve de consuelo, según los expertos, estas actividades contribuyen decisivamente a la maduración del pequeño, estimulan su autonomía y su responsabilidad, fortalecen sus vínculos con el entorno, contribuyen a que el pequeño aprenda a convivir con otras personas, y ayudan a desarrollar sus habilidades sociales. Si habéis decidido enviar a vuestro hijo a un campamento, más vale que os informéis al máximo acerca del programa de actividades, del lugar, de las instalaciones, del personal que os irá a acompañar, etc. Así os encontraréis todos más tranquilos. No os olvidéis de que una elección bien calculada y pensada es vital para que el campamento sea una buena experiencia infantil.
Los padres necesitan un campamento que sea económico y esté en un lugar conveniente, que ofrezca un ambiente seguro y educativo, fiable, limpio, y que esté abierto cuando tú lo necesites. Los niños necesitan un campamento para hacer amigos, construir relaciones personales con adultos confiables, desarrolle pasatiempos e intereses, refine sus habilidades, y tenga tiempo para jugar y relajarse.
Los padres deben tener en cuenta que los campamentos de calidad:
1- Sean limpios, seguros, cómodos.
2- Tengan licencias de funcionamiento.
3- Dispongan de personas con formación, cuidadosas y confiables.
4- Tengan una variedad de actividades que complementen las habilidades escolares de los niños, y les animen a tomar buenas decisiones.
5- Tengan una filosofía de entendimiento, respeto, y comprensión hacia los niños.
6- Consideran la importancia de los padres y el seguimiento del programa.
7- Ofrezcan informaciones acerca del traslado, alojamiento, actividades y excursiones que serán desarrollados durante la estancia del niño.
8- Exijan un certificado médico y una referencia detallada acerca de los cuidados que necesitan el niño. Si son asmáticos, alérgicos, celíacos, diabéticos, o tengan problemas de sueño, de conducta o de alimentación.
9- Deben especificar las habilidades que harán parte del programa de actividades. Se debe evitar, por lo menos en campamentos de niños más pequeños, los deportes de riesgo o que presenten alto grado de competitividad.
10- Deben contar con un botiquín de auxilios básicos y personal con conocimientos para atender posibles problemas de picaduras, cortes, golpes, diarrea, fiebres, vómitos, catarros, etc.
11- Dispongan de personal médico especializado para atender a algún caso grave de salud que pueda ocurrir, y que el lugar del campamento ofrezca una salida rápida, si necesario, a un centro hospitalario.